Pimentel y el frío del silicio

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Pimentel y el frío del silicio

Ante la insistencia de algún experimentado blogger, me he decidido a hacer un breve recapitulación de lo que fue la intervención del ex-ministro de trabajo Manuel Pimentel, una de las más esperadas por mí de todo el Congreso por su sencillez y amenidad que ya había comprobado en entrevistas televisivas pero que no había tenido el placer de disfrutar en directo.

Empezó su participación reconociendo el hecho de que la mitificación de la tecnología “no siempre fue así” incluso desde el ámbito de la ciencia y la doctrina, pero que en cuestión de 30 años hemos pasado de ver imagénes de jornaleros quemando cosechadoras por el miedo a que las máquinas les quitaran sus puestos de trabajo al punto opuesto en el que la tecnología se ha convertido en un fin más que en un medio.

Pimentel defendió: “modernización sí, pero no como fin sino como instrumento”. Además señaló la existencia de una dinámica colectiva, de una cierta fascinación hacia las nuevas tecnologías, que según él coincide con la convicción personal de que es algo bueno (yo la verdad tengo dudas sobre la existencia de ese convencimiento colectivo). Y que cuando existe esta sintonía es cuando se producen los grandes cambios, circunstancia que a su parecer se está dando en especial en España.

El ex ministro destacó la gran responsabilidad que tenemos en relación con dos aspectos principalmente: dominar la energía colectiva y saber utilizar las tecnologías, ya que éstas deberían tener como fin una sociedad más transparente, más democrática y para esto expuso la ingeniosa teoría que distingue los conceptos inteligencia y talento. El primero de ellos consistiría en saber elegir y el segundo, que es el que debería regir la Sociedad del Conocimiento, consiste en la capacidad de hacer algo bien.

A continuación, señaló que ese talento se refuerza con procedimientos, procedimientos que son distintos a los que se daban en el siglo XII por lo que deberíamos aprender a usar la herramienta adecuadamente para poder desarrollar otros talentos más humanos como la capacidad de relacionarse con los demás, ayudado por las herramientas. Coincido plenamente en la necesidad de aprender a usar los medios tecnológicos que tienen por objeto el hacernos la vida un poco más fácil, liberandonos de ciertas tareas.

Finalmente, puso de manifiesto tres tipos de motivaciones: la extrínseca (colectiva), la intrínseca (personal) y la trascendental (reconocimiento social de la propia tarea), estableciendo una metáfora comparativa con los antiguos picapedreros constructores de las catedrales góticas que tenían distintas perspectivas de su tarea, desde el más sencillo que únicamente se dedicaba a picar piedra al más elevado que tenía como motivación el hecho de estar construyendo una catedral. Sencillamente, una brillante intervención.

4 Comentarios

  1. La tecnología nos permite acceder a esta crónica de la intervención de Pimentel en Zaragoza, o a la de Francisco Longo en Gijón. ¿Cómo no vamos a sentirnos fascinados?

    Coincido plenamente en que la tecnología debe ser tomada como un medio y no como un fin en si misma. Se trata de ofertar servicios públicos de calidad, más que servicios telemáticos. Y si pueden ser telemáticos y de calidad, mejor que mejor.

    Este humilde picapedrero de la Administración electrónica quiere soñar que está contribuyendo a la transformación de la Administración pública para hacer más participativa, más colaborativa y más útil a la ciudadanía.

    Gracias, Angela, por tu crónica.

  2. De nada Iñaki siempre es un placer ayudar y ya que no tuviste la oportunidad de asistir al Congreso, que menos que hacer un breve resumen de lo que allí se comentó. A lo mejor la próxima vez tenemos la ocasión de compartir algún evento de este tipo

  3. Ángela, gracias por tu reseña. Se podría ver el texto íntegro de Manuel Pimentel…?

    Saludos.
    Otro picapedrero de la Administración.

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