Podemos II

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Podemos IIEl presente comentario es la continuación, dos años después, del artículo “¡Podemos! ” publicado en este blog el 02/07/2008. Y como inicio a este de hoy, diré que si algo ha demostrado la selección española de fútbol (“La Roja”) precisamente durante estos últimos dos años que culminaron de manera épica y brillante el domingo, es que todos podemos ser mejores profesionales y mejores personas, y que ambas cosas están relacionadas…  Y por cierto: esto no tiene nada que ver con que te guste o no el fútbol

Dije hace unos días, cuando todavía quedaban cuatro selecciones “vivas” con opciones de ganar el Mundial, lo siguiente:

Sigo pensando que el fútbol es el opio que nos dan para distraer la atención de los problemas socioeconómicos, pero intuyo, espero y deseo que España gane el Mundial… En la fecha de redacción del presente, ignoramos el resultado de la semifinal España-Alemania, partido francamente difícil, pero creo que les vamos a ganar. Y también la final, y si no ya lo verán (…) No soluciona el paro, pero es bueno que España gane el Mundial, hecho que no ha ocurrido en toda la Historia, y espero de todo corazón que así sea… ¡y será!”. Y así ha sido. Ahora ya hemos ganado. Ya tenemos la Copa del Mundo, ya tenemos la estrellita, ya tenemos lo que la justicia deportiva nos debía. Sé perfectamente que seguimos igual de pobres pero qué contentos que amanecimos el lunes.

Preparando este artículo me he encontrado con el de mi amiga Alba, el cual me permito, con su permiso, citar, ya que trae a colación muchas de las ideas que tenía en mente para el presente comentario. Ella, por cierto, ya dijo y estaba convencida de que íbamos a ganar el Mundial, no la semana pasada como yo, sino hace nada menos que nueve meses (¡menuda intuición!). En primer lugar hace referencia a la adversidad contra la que el equipo, especialmente alguno de sus mejores jugadores, ha tenido que luchar: “Han luchado contra todos los imprevistos que se han encontrado por el camino, la derrota contra Suiza, la crítica más dura desde la prensa (deportiva y del corazón, nacional e internacional), las ironías burlescas de Diego Armando Maradona, las injusticias “arbitrarias” (buen juego de palabras utilizando este término en lugar de “arbitrales”, aludiendo así a la arbitrariedad de los árbitros, valga la…), y cómo no, los patadones de los jugadores de los otros equipos”. A lo cual añado: ¿qué necesidad había, cotillas malintencionados, de atacar al mejor portero del Mundo y a una chica que está haciendo su trabajo desde la prensa rosa extranjera y española?; ¿y de decir que eran unos “paquetes” y que se van a ir para casa sólo por haber perdido (injustamente) el primer partido?; ¿y de dar y permitir patadas y codazos en lugares como el tobillo, la tibia, el pecho y la cara? (excepto de los nobles alemanes, mira que hemos recibido golpes de todos, especialmente de los holandeses, que de “tulipanes” no tienen nada). Cuán profesional y elegantemente, qué bien han superado todo eso: cuando veo y escucho a tipos como Casillas (qué demostración de entereza y profesionalidad), Iniesta (tan humilde como buen futbolista y de gran calidad humana; pone los pelos de punta su dedicatoria del gol al fallecido Dani Jarque, al cual ha inmortalizado: «Dani Jarque siempre con nosotros» lucía bajo la camiseta), Xavi (entrega y sobriedad), Puyol (todo corazón) o el entrenador Del Bosque (competencia y discreción) me acuerdo mucho de Rafa y Pau, que estuvieron en la final presentes, ¿por qué será? Por cierto, que aún no ha terminado el verano: ojo a Contador y al Mundial de baloncesto.

Sin duda se trata de un ejemplo de trabajo en equipo, de entrega, de pundonor, de humildad, de esfuerzo, de superación, de garra y de limpieza (el equipo que más faltas recibe es, sin embargo, el que menos hace). Y sin duda se trata de un gran éxito muy sufrido y trabajado, y por eso se valora y saborea mucho más. Mejor aún que ganar es la forma de ganar. La final la vieron cientos de millones de personas, muchos de ellos niños. Qué buen ejemplo es ganar jugando bien y limpio, y qué peligroso hubiera sido que viesen todos que el que clava los tacos en el pecho del otro es el que se lleva la victoria. Qué bueno es que gane el mejor y qué pocas veces pasa en la vida. Qué grande es lo que hemos visto en Sudáfrica. Por desgracia, aquí en España, han sido agredidos varios aficionados en el País Vasco y Cataluña por celebrar la victoria de España. ¡Qué ironía pensar que algunos de estos agresores intolerantes son jóvenes que ni estudian ni trabajan y que viven con las prestaciones que les paga el Estado español con nuestros impuestos!

Y sigue Alba: “Estas enseñanzas que La Roja nos ha proporcionado se pueden extrapolar a cualquier ámbito de la vida, puesto que el deporte y sus disciplinas (y  todos aquellos que lo hemos practicado y de alguna forma lo seguimos practicando) son una gran fuente de sabiduría, de saber hacer y de humildad… Por ejemplo en la política, ¿por qué los señores políticos no dejan de mirarse su propio ombligo y bolsillo, miran hacia el frente, hacia el pueblo soberano, se dejan de colores partidistas y de estrellas propias e impropias  y se unen todos a luchar por una sola?” Pues sí, por ejemplo por el interés general. En muy pocas cosas nos ponemos todos de acuerdo y desde luego el fútbol no es una de ellas (¿eres del Madrid o del Barça?)… excepto con “La Roja”, con ella sí. La Roja es el símbolo del esfuerzo colectivo, del “todos a una”. Sin embargo el Estado español se encuentra ahora mismo como pollo sin cabeza., en crisis económica e institucional y bastante fragmentado. Pero hemos ganado y eso es francamente bueno. Y lo siento por los que no lo vean. Lo siento por los españoles que iban con Holanda, pero hemos ganado nosotros. Lo siento… Y lo siento por los Diputados del Congreso que están cobrando emolumentos de una institución en la que no creen y que es el eje central de un Estado al que atacan, chantajean y boicotean; lo siento por los violentos descerebrados que agreden cuando ven algo no les gusta pero que “chupan” de un sistema que se supone que odian; lo siento por quienes ahora mismo estén pensando que este comentario es trivial y que lo que hay que comentar y, en su caso, celebrar, son temas que afecten más a la sociedad (¿acaso no ven que la sociedad son las personas, y la mayoría de personas están volcadas con esto?; miren las caras de las personas, escuchen los comentarios, miren los balcones, repletos de banderas de España, y no, no son todos «de derechas»…); lo siento por los mediocres y por los envidiosos; lo siento por los esnobs e intelectuales de pacotilla que se creen por encima de las masas y sólo han celebrado en su vida la concesión del Premio Nobel a Cela; lo siento por los amargados, por los radicales y por los antisistema. Lo siento por ellos y felicito a todos los demás… ¿Por qué no cambiar la sociedad a partir de algo que nos una, aunque sea el fútbol? El fútbol es deporte, y el deporte es bueno. Lo que ha hecho la selección española, La Roja, debería motivarnos para ser mejores. Podríamos utilizar este efecto dominó, esta inercia positiva, este “buen rollo”, para invertir la tendencia y generar algunas mejoras y cambios positivos en la sociedad (sobre todo en los jóvenes), en las empresas privadas y en el erario público de este país, estado o nación (en definitiva, España) que, francamente, se encuentra un tanto a la deriva… Dije hace dos años: “¡Podemos!”; y digo ahora “¡Aún podemos!”. Buenos -buenísimos- ejemplos hay.

2 Comentarios

  1. Excelente Sr. Almoacid.
    Claro que podemos, probablemente el problema esté en que no recibimos ningún comentario de nuestro esfuerzo, nuestra profesionalidad, nuestro deseo de mejora. Entonces ….. para que luchar?
    ¿No es cierto que un Ayuntamiento va a recibir lo mismo si ha hecho una buena gestión o está en quiebra técnica?

  2. Querido amigo,

    precisamente es tu propia profesionalidad la que te va a automotivar para seguir luchando independientemente de que obtengas o no el reconocimiento que crees que mereces. En todo caso, cada uno debe saber por qué lucha y qué es lo que le hace levantarse todas las mañanas.

    Por otra parte sí: las ayudas del Estado llevan por igual a los Ayuntamientos tanto si están bien como mal gestionados, y en todo caso los criterios de reparto son otros, como la población o la consideración de si es turístico o no. Personalmente, me parece bien que así sea. Sólo faltaría que a los Ayuntamientos en quiebra técnica no les llegasen ayudas. Precisamente ellos las necesitan más que nadie, y no siempre es culpa del gestor público que no haya ni un sólo euro. A mi no me gusta que el sistema de financiación local se base sobre todo en las ayudas de otras AAPP, pero si nos las quitan acabaremos apagando las farolas por la noche y le gente se accidentará, a pie o en un vehículo. El ejemplo no es exagerado.

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