Candidaturas fantasmas

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Listas electorales a elecciones municipalesÉste es el término acuñado cuando nos referimos a las listas electorales a elecciones municipales que se presentan por los partidos en determinados municipios pequeños y que está compuesta por personas absolutamente desconocidas en el propio pueblo, gente que no vive ni se le ha visto jamás por allí, en ocasiones no saben ni dónde está. Surgen como los fantasmas en los castillos escoceses, nadie sabe de dónde. Un fenómeno que se ha dado últimamente con cierta frecuencia, al menos en Aragón, y que se produce cuando en algunas localidades no se presenta candidatura alguna o sólo se presenta una y por otro partido se quiere a toda costa arañar algún puesto de concejal, o bien cuando existen listas pero todos los habitantes del pueblo están tan aborrecidos de sus políticos locales  que votarían a quien fuese con tal de no votar a los del pueblo. Algunos compañeros Secretarios, que han “sufrido” ya el problema, están muy preocupados por si se vuelve a repetir, dado que este hecho provoca problemas de orden práctico bastante serios, empezando por las dificultades siquiera sea para notificar la convocatoria de un pleno municipal y terminando porque personas electas que no tienen ninguna vinculación con el pueblo, de mala manera podrán gestionar los asuntos municipales ni hacer oposición en condiciones normales. Ante esto cabe plantearse dos cosas, siendo que jurídicamente es correcto, si es una práctica moralmente sana o al menos indiferente y en segundo caso y si no lo es, qué se puede hacer.

En primer lugar mi opinión es que no es una práctica correcta desde el punto de vista de una cierta salud democrática. Cierto es que el derecho al sufragio pasivo todos lo tenemos, pero cierto es también que al menos habría que aparentar que uno está preocupado por los asuntos públicos de allí donde se presenta candidato. Así pues, en mi opinión personal habría que acabar con estas lamentables prácticas. Es como ir a presidir la comunidad de propietarios de dos portales más allá, ¿alguien lo entendería?

Y si no es una práctica conveniente, ¿qué hacer? La solución que a todos se nos ocurre inicialmente es que las personas que estén incluidas en una lista electoral a unas elecciones municipales tuviesen que estar empadronadas en la localidad, aunque casi inmediatamente a continuación pensamos que eso no dejaría de ser un formalismo que la picaresca hispana solventaría rápidamente, haciendo que se empadronaran previamente en el pueblo. Por otra parte exigir que esas personas estuviesen empadronados en la localidad desde al menos un tiempo rozaría lo inconstitucional. Por lo tanto, no existe una solución fácil. Sí se podría pedir que al menos uno o dos de los que figuren en la lista tengan que haber estado empadronados previamente al menos durante los seis meses anteriores. Por lo menos para que les puedan contar a los de fuera que entran qué es lo que pasa en el pueblo. Y/o que para poder ser elegido Alcalde se hayan tenido que estar empadronado al menos un tiempo antes.

Malas soluciones en todo caso, puesto que inciden en la libertad de presentarse a unas elecciones y ser elegido. La solución más realista pasaría por un acuerdo entre los grandes partidos para que esta práctica quedase eliminada; aunque muy difícilmente se hará algo puesto que en las elecciones generales y autonómicas estamos cansados de ver en las listas cerradas a personas que jamás han estado en el territorio en el que se presentan.

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Ignacio Pérez Sarrión es Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia en el año 1980 y Funcionario con Habilitación de carácter Estatal, perteneciente a las subescales de Secretaría-Intervención y Secretaría de Categoría Superior. Actualmente ejerce en el Ayuntamiento de Torres de Berrellén (Zaragoza).

1 Comentario

  1. El articulista tiene toda la razón, y la solución no es jurídica sino moral: la democracia no consiste en leyes sólo, sino también en costumbres. La clave de todo consiste en un pacto de Estado que permita cambiar la ley electoral y a partir de ahí los votantes empiecen a exigir más efectivamente al elegido. Por cierto, ¿cuántos candidatos golondrina tiene el único partido que defiende la reforma de la ley electoral en estas elecciones, UPyD?

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