Con los datos de empleo registrado, recibimos otra buena noticia. Por vez primera desde que se inició la actual serie histórica, el paro registrado ha descendido en 2.475 personas, lo que deja el número total de desempleados inscritos en 4.808.908 personas, cifra tan elevada que atempera cualquier autosatisfacción posible, por más que tengamos que aplaudirla. Ya son varios meses seguidos los que vamos recibiendo señales esperanzadoras en la marcha de empleo. Noviembre es tradicionalmente un mes malo para el empleo y, por eso, debemos resaltar la importancia de esta cifra positiva. Aunque es cierto que la disminución de en 66.829 afiliaciones en la Seguridad Social podría evidenciar una destrucción de empleo neto durante el mes, en todo caso sería muy inferior a las caídas de afiliaciones sufridos en el mismo mes en años anteriores. Todo ello hace que tanto en el interanual como en el registro desestacionalizado el desempleo muestre una clara tendencia a la baja, lo que puede confirmar que quizá hayamos tocado fondo en la destrucción de empleo y comencemos a remontar. Todo apunta a que el empleo en diciembre también tendrá un buen comportamiento. Salvo sorpresas de última hora, se espera que una campaña de navidad más animada que la del año pasado, lo que redundará en mayores necesidades laborales. Esta mejoría en las listas de desempleados de los servicios públicos de empleo anticipa una EPA positiva para el cuarto trimestre, que suavizaría la caída de empleo del año en su conjunto y abriría el camino de una posible creación de empleo para el próximo ejercicio.

Dada la debilidad de la recuperación y los riesgos que aún subsisten tanto en España como en Europa y EEUU resulta muy difícil hacer un vaticinio para la evolución del empleo durante 2014. Pero todo apunta a que, si el crecimiento del PIB ronda el 1% es posible que tuviéramos, por vez primera en 7 años, creación neta de empleo. Sin duda alguna, uno de los beneficios de la reforma laboral es que se puede crear empleo con menor crecimiento económico del que era preciso con anterioridad.

Es razonable pensar que el empleo puede comenzar a mejorar, pero lo hará de manera tan lenta y conviviendo con una tasa de desempleo tan alta que tardará todavía en ser asimilado por una sociedad descreída y sufriente. En efecto, a pesar de que los indicadores positivos se repiten y suceden durante los últimos meses, la inmensa mayoría de la población no termina de creerse que la situación económica comienza a cambiar. Es normal que, tras tantos brotes verdes que fueron tan efímeros como falsos, tantas promesas, tantas previsiones no cumplidas durante estos últimos años, tantas expectativas frustradas, nadie termine de creerse que la pesadilla pueda estar comenzando a diluirse. Resulta, por tanto comprensible y razonable la prudencia, cuando no el abierto escepticismo ante la nueva situación. Pero tampoco se puede negar la evidencia ni cerrar los ojos ante lo que ocurre ante nuestras narices, y eso que ocurre ahí fuera nos quiere hablar de ligera recuperación.

Ya hemos salido de la recesión, repiten con razón voces autorizadas, ahora nos queda que superar todavía una profunda crisis. En eso estamos de acuerdo, aunque no es lo mismo comenzar a mirar hacia arriba que continuar escarbando como hacíamos hasta ahora. Por eso, y aunque suene a sacrilegio en estos tiempos de fundado pesimismo, yo sí me creo que los datos de empleo son mejores y que apuntan en una buena dirección. Esperemos que no haya más sustos y que a lo largo del próximo ejercicio comience a crearse empleo con nitidez y a asentarse la idea de que saldremos refortalecidos y más sabios de la trágica  hecatombe que hemos padecido.

1 Comentario

  1. Estimado Sr. Pimentel, es grato seguir sus artículos, pero a veces me surgen algunas dudas sobre las materias tratadas. No se si estoy equivocada (seguro que sí) pero el baile de números con los inscritos en el «paro» me dejan perpleja.
    Unos indican que vamos por los 5 millones. Otros que hemos sobrepasado los 5,5 millones. Y ahora Ud, nos indica que llevamos 4.8 millones. Es un lio de números bailongos difícil de digerir.
    Después leo, que debemos recibir como «buena noticia» los datos que indica un descenso del paro registrado en 2.475 personas. Decirle que yo no lo hago, y le explico muy brevemente porque:
    Tres amigos de mi hijo y él mismo, además de sus parejas (en total 8), se han dado de baja de las oficinas del paro. Y lo han hecho para marcharse a buscar trabajo en el extranjero.
    ¿Es motivo de «buena nueva», según ud.?
    Más bien -creo yo- sería motivo de alegría si el descenso de inscripciones en el paro, coincidiera con altas en la seguridad social o en contratos registrados en el Ministerio de trabajo con contratos dignos.
    No quiero molestarle más con este lamento, pero cuando vea a sus hijos con este mismo problema y vea a otros decir que debemos tener “alegría” o tenemos que celebrar como «buena noticia» esta media verdad, recuerde sus propias palabras.
    Atte, Susana

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