He vuelto

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He vueltoDespués de un par de meses sin aparecer por este blog de espublico al que tanto me vincula, y una vez cumplidos mis compromisos profesionales y editoriales para el recién terminado curso escolar, me permito irrumpir de nuevo para comentar alguno de los temas más candentes que afectan a la Administración Pública Local, intentando por supuesto no caer en repeticiones de lo ya expuesto admirablemente por mis compañeros de pluma en este periodo, sobre todo por lo que respecta al desafortunado Real Decreto Ley de marras.

1.- Cerramos las persianas.

No se puede analizar mejor el Real Decreto-Ley 8/2010, de 20 de mayo, por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público, que como lo hizo Rodrigo J. Ortega Montoro el 4 de junio en este blog. Lo dicho por él dicho está. Y a partir de ahí añado:

  • Que es una vergüenza jurídica utilizar el mecanismo de la rectificación de errores para modificar cuestiones de fondo, aunque con ello nos hayan dado “vidilla” hasta el 1 de enero próximo (también habló de ello Rodrigo el 26 de mayo).
  • Que es una irresponsabilidad hacer pagar a otras Administraciones Públicas una mala gestión económica de la Administración central.
  • Que vamos a tener que “cerrar las persianas”. Por un lado resulta que el Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales recoge como fuente de financiación el endeudamiento local, y por otro tenemos que “A partir del 1 de enero de 2011 y hasta 31 de diciembre de 2011, las entidades locales y sus entidades dependientes clasificadas en el sector Administraciones Públicas no podrán acudir al crédito público o privado a largo plazo, en cualquiera de sus modalidades, para la financiación de sus inversiones, ni sustituir total o parcialmente operaciones preexistentes, a excepción de aquellas que en términos de valor actual neto resulten beneficiosas para la entidad por disminuir la carga financiera, el plazo de amortización o ambos”, y que “Las operaciones a corto plazo concertadas para cubrir situaciones transitorias de financiación reguladas en el artículo 51 del Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales deberán quedar canceladas a 31 de diciembre de cada año”. En tales condiciones, salvo que se derogue la norma o no le hagamos ni puñetero caso, no les quepa duda de que en 2011 cerraremos las persianas, al igual que han cerrado últimamente fruterías, tiendas de ropa, empresas de construcción y agencias inmobiliarias debido a la crisis. No tenemos ni un euro. Nos podemos mancomunar, y ya dije hace tiempo que la tendencia asociacionista era la forma de gestión de los servicios públicos locales del futuro, pero visto lo visto, ahora vemos que ni siquiera eso servirá a medio plazo. Tanto da cerrar los Ayuntamientos en 2011 que las Mancomunidades en 2020 ¿cuáles creen que son los recursos económicos de las Mancomunidades? A eso se le llama prolongar una agonía.

2.- Para contener a un pueblo sediento de sangre.

Más sobre el Real Decreto Ley. Pues sí, qué maravilla, nos bajan el sueldo por el propio bien del Ayuntamiento, ya que se ha previsto la “afectación de los ahorros derivados de la reducción de los gastos de personal al saneamiento de remanentes negativos, a la reducción del endeudamiento o en su caso a la financiación de inversiones”. La norma es un desastre al respecto, entre otras cosas porque se modifica a mitad de año y con carácter retroactivo la Ley de Presupuestos Generales del Estado, o porque ni siquiera se explica de forma exacta qué reducciones hay que aplicar en cada uno de los conceptos retributivos de la nómina para conseguir “una minoración del 5 % del conjunto global de las retribuciones” (no comparto la opinión de la mayoría de mis compañeros de que debe concretarlo el Pleno; es el Estado y no la Corporación el que nos baja el sueldo). Por otro lado la medida es populista hasta decir basta. En otras épocas de la Historia, cuando el Estado estaba horriblemente gestionado y la gente estaba de mal humor, se quemaba una hipotética bruja en la Plaza Mayor o se cortaba la cabeza públicamente a un pobre robaperas ante el bullicio popular. Cuando las cosas van mal se buscan culpables, chivos expiatorios y cabezas de turco. Los funcionarios caemos mal porque tenemos un puesto de trabajo fijo, y eso en tiempos de crisis y paro es un insulto a los demás. A mi no me dieron nada mientras yo estudiaba y se estaban forrando los de la construcción, pero ahora yo tengo que pagar por ellos. Pues nada, un buen bocado en la nómina (la de este mes ya estaba bien mordida), que se junta con la subida del IVA. Excelente, este año nos iremos a Benidorm de vacaciones en lugar de a Viena. Lo próximo ya será el castigo físico, como cuando nos pegaban con la regla en la mano los profesores de antaño.

3.- ¿El fin de las Diputaciones?

Tanto Paco Sosa como Mercedes Fuertes tienen mi respeto y admiración, y me consta que ellos mismos lo saben. Es por eso que lamento discrepar sobre sus últimos comentarios en defensa de las Diputaciones. Discrepo en la cuestión de fondo principal, aunque desde luego comparto alguno de sus puntos de vista. Sin duda, como señalan ambos, las Comunidades Autónomas deberían haber rediseñado estos entes locales (al igual que sí lo han hecho con otras entidades de base asociativa local), y desde luego estoy de acuerdo en crear precisamente ese tipo de entidades para la prestación común de servicios públicos también comunes. Sin embargo, las Diputaciones, por muy bien que nos caigan, por mucho que gocen de autonomía local y de amplia tradición constitucional y legal en España, se erigen en un aparato burocrático desproporcionado en un Estado que ya tiene 17 Comunidades Autónomas, la mayoría de las cuales pluriprovinciales pero con órganos descentralizados en la Provincia similares a los Subdelegados del Gobierno del Estado. Lo cierto es que en el momento en que nacieron las CCAA, algunas Diputaciones desaparecieron, mientras que el resto empezaron a tambalearse. Sin embargo en esta vida hay que planteárselo y replanteárselo todo, no sólo la necesidad de las Diputaciones sino también las de las propias CCAA. Hay estados grandes y fuertes que no tienen nada parecido, y no les va tan mal. Lo que no hay en todo el Mundo civilizado es un estado sin municipios y entidades similares a los Ayuntamientos, y sin embargo en este país, directa o indirectamente, se está planteando su desaparición (o su “cierre de persianas”, como dije, que es lo mismo). Como dicen algunos, esta España parece un experimento masónico.

En todo caso la razón de ser actual de las Diputaciones es la ayuda económica y técnica a los pequeños municipios (el tipo de municipio cuantitativamente más importante en nuestro país), pero veo más acertadas las formas asociativas de Mancomunidad, Áreas Metropolitanas, Comarcas o Consorcios para estos, ya que se trataría de Entidades Locales ad hoc, creadas por y para los fines que resulten necesarias. Alguien dirá, ¿y eso no sería crear más burocracia? Respuesta: Si se hace bien, no. Piensen en ello (manejando el concepto eficiencia en sus razonamientos)…

4.- Servicios impropios.

Me encantó tanto en fondo como en forma el artículo “Los vecinos de mi pueblo están en contra del déficit público”, de María Desamparados García López , publicado el 3 de junio, que habla, indirectamente, de las llamadas competencias impropias de los Ayuntamientos. Prestamos muchos más servicios de los que nos exige la Ley, y evidentemente ello tiene que ver con la tremenda crisis financiera local. Cuando yo era pequeño (y no soy tan mayor), los servicios públicos eran los cuatro básicos (alumbrado, alcantarillado…) mientras que otros que hoy día prestan casi todos los Ayuntamientos (piscina cubierta con zona de spa) eran servicios privados e incluso “de lujo”. El que quería se los pagaba, pero no lo hacía el Ayuntamiento. El IBI y el Impuesto de Vehículos no dan para mantener un servicio de hidroterapia público en un municipio de 10.000 habitantes, y eso lo tienen que entender de una vez los ciudadanos y, sobre todo, los políticos. Ya saben: “contra el vicio de pedir la virtud de no dar”. En fin, como dije una vez, “…soy consciente de que tenemos muchas más competencias que recursos, que la ciudadanía (legítimamente) aprieta, que las Comunidades Autónomas se ríen (ante el aplauso condescendiente del Estado) de las Haciendas Locales, y que el art. 142 de la Constitución queda muy bonito ahí sobre el papel… Todo eso es cierto, pero si tenemos poco dinero mi consejo es que gastemos poco dinero. Lamento ser tan simple” (“Una herencia envenenada”; blog espublico: 17.03.2009).

5.- Inminente reforma de la LCSP.

Interesantes las reflexiones de Paco Sosa en relación al Informe del Parlamento Europeo titulado “sobre nuevos aspectos de la contratación pública”. Por otro lado, a día de hoy ya es inminente la Ley de modificación de las Leyes 30/2007, de 30 de octubre, de contratos del sector público, 31/2007, de 30 de octubre, sobre procedimientos de contratación en los sectores del agua, la energía, los transportes y los servicios postales, y 29/1998, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa para adaptación a la normativa comunitaria de las dos primeras. Se trata de la primera gran reforma de la Ley citada en primer lugar, que incide sobre todo en la nulidad e impugnación en vía administrativa de los contratos públicos, a fin de objetivizar su adjudicación.

6.- El material de trabajo no es nuestro.

Me gustó el comentario “Sobre los límites al uso de los ordenadores públicos”, de Leopoldo Tolivar Alas , publicado en este blog el 22 de junio, con el que además estoy completamente de acuerdo: “…problemas generados por el uso diario, activo (entrada a la red) o pasivo (recepción de mensajes), por parte de los empleados públicos. Y añado: y las autoridades a quienes un poder público les habilita y sufraga un equipo ofimático. El uso de bienes públicos con fines privados no es novedad traída por la revolución tecnológica y muchos han sido y son los casos del uso doméstico del coche oficial o de la utilización de subordinados para hacer recados particulares. Más modernamente, saltan con frecuencia a los noticiarios las facturas escandalosas de telefonía de algunos supuestos servidores públicos…”. En fin, son ejemplos que vulneran la ética y el profesionalismo del empleado público. Sin embargo yo sería indulgente hasta límites razonables, pero (tal y como apunta un comentario al artículo): ¿Y las llamadas personales al móvil personal? Duran una hora y el funcionario se va al pasillo a hablar mientras su silla queda vacía…

7.- Los Secretarios no somos fedatarios públicos.

O al menos así parecen entenderlo miembros destacados del “Club de la Cuadrícula” (CuCu), tales como (algunos) Notarios, Registradores de la Propiedad o servicios jurídicos de los grandes Bancos. En las últimas semanas hemos hecho trabajo doble suscribiendo pólizas de crédito (por cierto, no le digan a nadie que nos seguimos endeudando) y contratos públicos en documentos administrativos (primero) y, días después, habida cuenta de que este “no tiene efectos jurídicos por la ausencia de fedatario público”, también en escritura notarial. Para colmo, algunas veces el Notario dice que el Secretario tiene que volver a firmar, y otras que no hace falta, porque para eso ya firma él. Por su parte, el Registrador, no es capaz de inscribir una enajenación de inmuebles suscrita en documento administrativo, porque eso no se puede hacer sin una escritura. En fin, no debe existir el art. 140.1 LCSP: “Los contratos que celebren las Administraciones Públicas (incluidos los privados) deberán formalizarse en documento administrativo dentro del plazo de diez días hábiles, a contar desde el siguiente al de la notificación de la adjudicación definitiva, constituyendo dicho documento título suficiente para acceder a cualquier registro público. No obstante, el contratista podrá solicitar que el contrato se eleve a escritura pública, corriendo de su cargo los correspondientes gastos”. Últimamente me acuerdo mucho de un muñeco del guiñol que había hace años y que representaba al exentrenador del Barça, Van Gaal, como un ladrillo con un mechón rubio encima en lugar de cabeza…

8.- Más de los improductivos.

Es cierto que nunca se debe generalizar, pero insisto en la línea de mi criticadísimo artículo “Peces para los improductivos ”. No se trata de opiniones: objetivamente hablando, algunos jóvenes de nuestro país tienen planteamientos de vida absolutamente vergonzosos. Ahora resulta que una joven universitaria de Lugo a la que sus padres le pagan el piso que comparte y le abonan, además, 600 euros mensuales, les ha denunciado vía judicial, ya que, no contenta con la cifra, reclamó una subida de 200 euros, hasta los 800 euros mensuales, para “sus gastos”. El juez ha dado la razón a los padres. Decepcionada con dicha Sentencia, la universitaria trató en segunda instancia de que fuera revocada por la Audiencia Provincial, la cual no obstante apoyó la resolución del juez. Gracias Juez, gracias Audiencia. De haber sido otro el fallo habríais sentado un precedente como para echarse a temblar.

9.- Haciendo patria con del deporte.

Sigo pensando que el fútbol es el opio que nos dan para distraer la atención de los problemas socioeconómicos, pero intuyo, espero y deseo que España gane el Mundial… En la fecha de redacción del presente, ignoramos el resultado de la semifinal España-Alemania, partido francamente difícil, pero creo que les vamos a ganar. Y también la final, y si no ya lo verán. Una Olimpiada y un Mundial de fútbol son los dos acontecimientos deportivos más importantes que existen. El Mundial sí, “los partidos de los lunes” no. De acuerdo que no soluciona la crisis, pero es importante que España gane el Mundial, al igual que es importante que Pau haya ganado su segundo título de la NBA, Rafa su segundo Wimblendon (¡qué grande es Rafa!) y que si no ocurre nada raro Contador vaya a ganar su tercer Tour de Francia… No soluciona el paro, pero es bueno que España gane el Mundial, hecho que no ha ocurrido en toda la Historia, y espero de todo corazón que así sea… ¡y será!

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