Que gasten ellos

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Que gasten ellos

Que pena que nuestras instituciones sean nuestras madrastras del cuento de Cenicienta o las señoritas rotenmeyer como en el Libro de Heidi. Entes que a través de una maquinaria casual o premeditadamente urdida bajo las premisas del clientelismo y la sospecha, continuamente nos dan y nos quitan llamándonos  a la moralidad y a la disciplina.

Sí, otra vez despotricando contra las subvenciones, pero cómo no. Esto ya no roza el absurdo, lo sobrepasa varios pueblos. Sigo y seguiré protestando por las subvenciones finalistas. Se nos va una ingente cantidad de esfuerzos en que un montón de funcionarios preparen bases, por supuesto todas distintas en cada institución e incluso dentro de éstas en cada departamento, en que un montón de alcaldes circulen continuamente por los despachos y que un montón de funcionarios locales dediquen, gran parte de la jornada, a justificar las graciosas aportaciones. Algún día un Conde Draco del INE, IAE o Eurostat, contabilizará (entre grandes risas) los costes de todo este absurdo sistema.

Esta semana he tenido que (entre otras cosas) atender varios expedientes subvencionales de Comarca, Comunidad Autónoma y Diputación), supongo que al igual de otro montón de colegas. Menos mal que del Estado esta semana no, eso es para la que viene. Así pues me he visto compelido a

  • Justificar varias subvenciones.
  • Justificar que se han cumplido insólitas finalidades que desconozco en absoluto.
  • Atender una visita de inspección de subvención.
  • Justificar que en una subvención de 450 € para un gasto de 600, la diferencia se comprometía a pagarla el Ayuntamiento. Para más INRI de una des esas competencias llamadas impropias, es decir, una cosa para la que el Ayuntamiento nada tiene que ver pero que está en su círculo de intereses  o en las aspiraciones de la comunidad vecinal.
  • Enviar una estadística de efectos de otra subvención.
  • Enviar facturas originales empeladas para subvenciones ya justificadas para que en las mismas se estampille un sello de caucho en la que se diga que esa factura ya se ha empleado en esa subvención por el importe equis (cuando se les dijo al correspondiente servicio que ese sello lo tenemos y lo deberíamos poner nosotros dijeron que no, que lo ponían ellos).

Mi agenda de subvenciones está repleta de tramites pendientes que van siendo tachando a medida que van saliendo. Y luego vendrán las que hay que pedir en plenas fiestas de Navidad (las convocatorias saldrán un poco antes).

Todo este sistema recuerda a aquella señora caritativa que ve un pobre y le da pena. Y le da cinco duros diciéndole: ¡pero no te lo gastes en vino! ¿eh?.

Para toda esta movida, ¿no sería mejor que la Comunidad Autónoma, la Diputación y el Estado hagan directamente lo que quieran hacer? O sea que contraten que paguen y que se autojustifiquen ellos mismos. Simplemente bastaría que el Ayuntamiento correspondiente diga que quiere hacer una pista de tener, pavimentar una calle o facilitar el empleo de unas cuantas personas, comprometiéndose, en todo caso a pagar su parte y sanseacabó. El tiempo de tramitación se minimizaría tremendamente, ya que por lo menos nos evitaríamos su parte en la tramitación de subvenciones, y por supuesto, la nuestra. El tiempo que emplearían en tramitar la subvención la podrían emplear tramitando el expediente de contratación. Y si además si no se fían de los funcionarios locales, que lo hagan ellos directamente. Y todos tan felices. Y más tranquilos.

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Ignacio Pérez Sarrión es Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia en el año 1980 y Funcionario con Habilitación de carácter Estatal, perteneciente a las subescales de Secretaría-Intervención y Secretaría de Categoría Superior. Actualmente ejerce en el Ayuntamiento de Torres de Berrellén (Zaragoza).

2 Comentarios

  1. Claro que las Administraciones superiores podrían hacer directamente las cosas sin tanta burocracia y tanto enredo, pero entonces nos daríamos cuenta de que sobran muchísimos Ayuntamientos, al igual que muchísimos Regidores y funcionarios mangonenado en ellos; lo cual políticamente no conviene en absoluto que se sepa.

    Hasta casi del Estado se podría prescindir cuando los hombres se gobiernen así mismos, pero en España vamos en la dirección contraria, en vez de caminar hacia la madurez civil, vamos rumbo hacia un mayor infantilismo político. En vez de gobernarnos a nosotros, cada vez tenemos más Administraciones (5 o 6) cada vez más abultadas, costosas inútiles e invasivas.

  2. Las subvenciones, por principio, me parecen una tomadura de pelo si son sistemáticas: fomentan el clientelismo e impiden que los ciudadanos se hagan cargo de lo que realmente cuesta lo que las instituciones hacen. En cuanto a la de los ayuntamientos, mientras no haya una ley de financiación municipal suficiente todo lo demás son parches y burocracia inútil. Vivimos en una sociedad suvbencionada y políticamente retrasada.
    Saludos,

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