Soy de la casa

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Soy de la casa¿No les ha pasado a Vds. eso de estar en una larga cola de un servicio público y que alguien subrepticiamente pero con decisión pase delante de todos? Y por lo bajini diga perdone, perdone… Todo el mundo le deja pasar. En primer lugar porque va con tanta seguridad que se le presupone un desconocido derecho innato a pasar efectivamente, alguna razón de peso habrá. Y en segundo lugar porque nadie quiere andar montando broncas por los sitios; trata de caer bien para que le atiendan adecuadamente.Cuando el fulano llega al mostrador correspondiente, se identifica ante el empleado / funcionario y le dice muy simpático y cordial hola, buenos días…. venía porque (hace una sucinta explicación)….. es que soy de la casa…”  A los que están en la cola cerca y lo escuchan se les queda la cara de atontaos y con un palmo de narices. Y se quedan pensando que bueno, es lógico, es colega del empleado del mostrador, de la institución en general, entre colegas se comprende que tiene que existir cierta camaradería, es comprensible, yo haría lo mismo…

O bien obtienen el favor aun cuando tienen que sufrir una inicial cola. Hace poco me pasó en un hospital… Una señora llega al mostrador donde tras una cola larga pero ágil, dan el número para las extracciones,  le tocaría el 300 aproximadamente y van por el 180, lo cual supone que en condiciones normales deberá esperar quizás una hora a que le toque. Le dice a la empleada, por favor, puede avisar a Maruja Peláez, sí, sí, aquella de allí. La empleada le grita, Maruja, mira a ver… Ésta hace una señal con la mano que es contestada por la ciudadana que se va a colar. Llega al mostrador y Maruja le contesta muy cariñosa, hola cómo estás, ah sí, pasa por aquí…. Y de repente la amiga de Maruja pasa a una especie de habitación especial en la que se prestan los favores a los conocidos. Sale antes de que yo haya llegado a que me atiendan en el mostrador del número. Stupendo, diría Forges. Se ha ahorrado una hora. Desconozco si Maruja Peláez es con respecto a la ciudadana vecina, amiga, cuñada, nuera o sólo conocida de un primo.

La población nos quejamos generalmente de las corruptelas de los politicastrillos de medio pelo que van arañando prebendas de cualquier tipo por ahí, de esas cosas pequeñas y tontas pero que a uno le facilitan la vida; aparcamientos reservados, instancias que de repente quedan colocadas en lo alto del montón en vez de en su sitio natural de llegada, amabilidad especial en el trato por parte del empleado, subsanación de deficiencias demoradas que no interrumpen nada, regalillos cacahueros pero al fin regalillos y muchas cosas o cosillas más. Pues sí, quejas, hay que ver estos tíos que geta tienen solemos pensar siempre y decir a veces.

Da igual que se trate de una gestión en Hacienda, una atención en un hospital, una cola del DNI (esta cola tiene tela) o una gestión en cualquier institución. Siempre hay alguien que conoce a alguien, amigo, vecino, cuñado, primo y consigue ahorrarse el tiempo que los demás mortales tienen que esperar para obtener la prestación que se solicita. Lo cual implica:

1. Que hay corruptelillas por todas partes.
2. Que ese listo que se cuela –y siempre hay un listo que se cuela, palabrita del niño Jesús- lo que hace es incrementar el tiempo de espera al resto de ciudadanos que no son listos y/o que no tienen amigos en la institución.
3. Que todo el que puede en este país, si puede, procura que le traten de una manera especial y más rápida por ser vos quien sois.
4. Que nos solemos quejar después de los demás. Solemos ver la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio.

Lo que puede hacernos concluir que, efectivamente los políticos no son más que una representación o un reflejo de la sociedad en general, de todos nosotros. Y quizás no podemos ni debemos exigir lo que no estamos dispuestos a dar o sufrir.

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Ignacio Pérez Sarrión es Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia en el año 1980 y Funcionario con Habilitación de carácter Estatal, perteneciente a las subescales de Secretaría-Intervención y Secretaría de Categoría Superior. Actualmente ejerce en el Ayuntamiento de Torres de Berrellén (Zaragoza).

1 Comentario

  1. Estoy de acuerdo, pero siempre que este tipo de conclusiones, sobre lo engolfada y encanallada que está la población española, no conduzca a exonerar de responsabilidad a los políticos, diciendo que la corrupción es general, es humana, que en todas partes cuecen habas, etc.

    Porquue yo entonces diría lo siguiente: si el político es más o menos un paisano como cualquier otro, que se mete en la política buscando su interés particular y que va a enriquecerse como cualquier hijo de vecino, y al que no debemos ni podemos exigir una recta utilización del dinero de todos, para eso no es necesario que haya políticos, que cada uno vaya a lo suyo, pero en la esfera privada y que nadie se meta a manejar lo común. Con lo cual nos ahorraremos dinero y desaguisados varios. Si bien es verdad que tendríamos que renunciar a muchas cosas que según dicen algunos, solo son posibles gracias a la corrupción(Contaba un periodista italiano que sin comisiones, la ciudad de Milán no tendría 3 líneas de Metro).

    En definitiva: no es lo mismo ser un golfo y practicar la golfería en la vida privada, que se ser un golfo y practicar la golfería en la vida pública, con el dinero de todos.

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