Acabamos de culminar un nuevo proceso electoral desde la recuperación democrática hace casi cuatro décadas. Una vez más, una compleja maquinaria se ha puesto en marcha y, nuevamente, se ha culminado con éxito uno de los hitos fundamentales en el sistema representativo parlamentario, tal y como lo conocemos. Se ha garantizado el derecho fundamental sobre el que se basa todo el sistema, el de participación en los asuntos públicos, a través de la elección periódica por la ciudadanía, de sus legítimos representantes, mediante el sufragio universal libre, directo y secreto.

En ese proceso debe resaltarse especialmente, además del trabajo de otras instituciones participantes, el de los habilitados nacionales que desempeñan la secretaría o la secretaría-intervención de los ayuntamientos donde prestan sus servicios. A ellos corresponde la coordinación de todos los medios municipales que se ponen a disposición del proceso, siendo la imprescindible conexión entre las urnas de cada mesa y la administración electoral.
Se trata de un trabajo que empieza el mismo día de la publicación en el BOE de la convocatoria electoral, garantizando la exposición al público de las listas del censo a efectos de reclamaciones o disponiendo la ubicación de las mesas electorales –en colaboración con el INE- de acuerdo con el calendario legalmente previsto; que continua con el inventario y reposición del material necesario para realizar la consulta (urnas, cabinas, señalizadores, paneles de propaganda electoral…); que implica el diseño y dirección de todo el operativo municipal que ha de hacer posible el proceso electoral en su conjunto: personal necesario para el acondicionamiento y apertura de los colegios electorales el día “D”, la adecuación y accesibilidad de éstos, con todo el material necesario que se ha ido almacenando, clasificando y distribuyendo en todas y cada una de las mesas electorales: papeletas, sobres, actas y toda la documentación electoral precisa;

Pero es que los secretarios y secretarios-interventores son también, por imperativo legal, Delegados de las Juntas Electorales de Zona correspondiente, actuando y decidiendo en su nombre cuando así les es requerido; En ese sentido, también les corresponde poner a disposición de las formaciones políticas los espacios para propaganda electoral así como de locales para la celebración de actos de campaña, disponiendo su asignación y verificando su cumplimiento, de acuerdo con las reglas previstas;

La formación de los componentes que han de actuar en las mesas electorales es igualmente responsabilidad de los habilitados nacionales, debiendo celebrar al efecto una sesión plenaria en la que se verifica el preceptivo sorteo para su designación; debiendo realizar sus correspondientes notificaciones, tramitando y resolviendo así mismo las dispensas y en su caso nuevos nombramientos, y por supuesto, llevar a cabo su formación antes de la jornada de votación;

La designación y formación de los representantes de la administración que han de transmitir los datos electorales a través de medios telemáticos es otra de las responsabilidades atribuidas; al igual que la previsión de los dispositivos de seguridad precisos en los colegios electorales para garantizar una jornada de votación sin incidentes;

Y desde luego, el día “D”, el titular de la secretaría es el primero en llegar al ayuntamiento, para asegurarse de que todos los representantes están a las 8 a.m. en sus respectivos colegios, que éstos se abran sin incidencia ni retraso, que se constituyan legalmente las mesas por los miembros convocados para que, en definitiva, a las 9 pueda comenzar la votación; durante todo el día se asegura la reposición del material que puedan precisar las mesas, y por el secretario se resuelven cuantas dudas o consultas se producen desde éstas; asesoramiento on line que se intensifica con los escrutinios de las elecciones convocadas (en el reciente proceso, Congreso y Senado), tras los cuales, cuando la última mesa del municipio entrega los resultados y documentación, el habilitado nacional se responsabiliza de presentarlos en la correspondiente Delegación del Gobierno con carácter inmediato, momento en el cual, ya sí, ha acabado el desempeño de sus funciones.

Como “Secretario de a pie” considero de interés para la ciudadanía dar a conocer esta contribución que modestamente aporta nuestro colectivo de Habilitados Nacionales a la “fiesta de la democracia” que todo proceso electoral representa y sin cuyo desempeño riguroso y discreto, desde la profesionalidad, conocimientos y experiencia, entendemos que no sería posible. Y es justo reconocerlo.
Cumplimos nuestro deber, lo mejor que sabemos y podemos, que consideramos básico y necesario, a fin de que toda la ciudadanía pueda ejercitar su derecho de sufragio. Y estamos orgullosos de que a ello contribuya nuestro comprometido esfuerzo.

Va en el sueldo, pero es justo reconocerlo. Gracias, en nombre de toda la sociedad, a todas esas personas, anónimas, pero con nombres y apellidos.

Quizás los Colegios Profesionales y Asociaciones que nos representan deberían dedicar más esfuerzos en el terreno de la comunicación y difusión social de este tipo de funciones que desempeñamos los secretarios, al igual que las importantísimas funciones que corresponden a otras subescalas con responsabilidades precisas y de gran importancia en el ámbito económico: interventores, tesoreros, y –de nuevo- secretarios-interventores, que resultan ya imprescindibles para una transparencia real de la actividad pública local, y por cierto, coadyuvantes ya insustituibles en la lucha contra la corrupción.
Pero de ello nos ocuparemos en otro momento.

Felices fiestas.

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