Temporal Bíblico

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Temporal BíblicoQueremos creernos que el plan Bush servirá de verdad para llevar confianza a los mercados norteamericanos, y deseamos sinceramente que la acción coordinada de los gobiernos europeos y el BCE impida que se derrumbe nuestro edificio financiero. Pero algo extraño nos ocurre. Vemos a los líderes más poderosos del planeta con gestos de preocupación y miedo en sus rostros y sus firmes declaraciones no terminan de convencernos del todo. Un agujero gigantesco parece que se va a tragar toda la economía empezando, paradojas de la vida, por los más excelsos representantes del capitalismo global. ¿Quién nos iba a decir que en semanas seríamos testigos del desmoronamiento de algunas de las mayores empresas financieras del mundo? Asistimos atónitos a un espectáculo insólito. Ni siquiera los más viejos del lugar recuerdan nada parecido. Cuando los oímos, un escalofrío nos eriza el espinazo.

Intentamos tranquilizarnos, pero una duda nos corroe en nuestro interior. ¿Y si las medidas adoptadas no son las adecuadas? Tan apurados estábamos, que hemos corrido a bendecirlas sin conocerlas siquiera. Nos hemos agarrado al único clavo que nos presentaban para asirnos, sin saber siquiera si estaba ardiendo. O el plan o el abismo, advirtió Bush. Le creímos. Por eso, aplaudimos que al final se aprobara. Pero la bolsa lo recibió sin alegría, mientras que en Europa los bancos seguían cayendo. Miramos a nuestro entorno sin entender nada, y los más cautos se preguntan si existe un plan B. Parece que no. EEUU ha comprometido el presupuesto federal por una larga temporada. ¿Qué puede pasar? Nadie tiene la respuesta. Los sabios más sabios se han equivocado, y el futuro parece abierto por completo. Algunos dicen que ya estamos al principio del final, mientras que otros temen estar al final del principio. Sólo el tiempo nos sacará de dudas.

Y mientras escampa, debemos prepararnos para el chaparrón. El paro rozará el catorce por cien. Trabajadores y empresarios los pasaremos canutas, sin terminar de entender como unas subprime lejanas nos cortan la póliza que precisamos. Las arcas municipales ya están tiritando y el próximo año aún estarán más vacías. Un negro panorama que no nos debe hacer desfallecer. Pasará la tormenta. Vendrán tiempos mejores. Saldremos de ésta. ¿Cuándo? Tampoco lo sabemos. Lo único cierto es que nos tocará sufrir. Por nuestros pecados – que también los hubo – y por los pecados de Wall Street, la Sodoma y Gomorra de las finanzas. Pero el mundo no se acaba y sabremos capear el temporal bíblico que nos azota.

4 Comentarios

  1. Sin embargo, algo ha cambiado -en lo positivo- de modo que, dentro de lo malo, resulta que al tiempo hay algo bueno.

    Si con el devenir de los tiempos algo ha cambiado en lo negativo, a peor (el absurdo -y advertido y soportado con impotencia- cambio de conceptos desde el rigor del negocio bancario tradicional hasta el descaro de la hipoteca basura -¡increíble hasta el nombre!-, concepto que el hombre de la calle no traga al tiempo que intuye hacia donde han ido los dineros), resulta que algo ha cambiado también en lo positivo.

    Y así, para nuestra sorpresa, nuestro sistema financiero es modélico y aparece como uno de los menos afectados (¿Quien nos lo iba a decir hace 20 o 30 años?. Además, uno de nuestros bancos punteros es quien acude al rescate de desastres bancarios sucedidos en países de Europa a los que antes mirábamos desde abajo.

    Notable y curioso (todo, por inesperado).

  2. Con la que se nos viene encima, los responsables locales no tienen muchas opciones; las arcas municipales están bajo mínimos. Durante los últimos años se ha invertido mucho, se han creado servicios y ahora hay que mantenerlos. Ha crecido mucho el personal. En esta situación hay pocas opciones: a) Cobrar lo que realmente cuestan, lo que implicaría que muchas personas no podrían hacer uso de ellos. b) Subir los impuestos. c) Que el Gobierno reparta más dinero a los Ayuntamientos, cosa que parece que no va a ser así, sino todo lo contrario. d) Que se supriman servicios, todo aquello que no se pueda mantener.
    ¿Quién se va a atrever a hacer algo de todo esto?
    Vienen malos tiempos, y más malos van a ser si la conciencia social y publicada lo dice hasta la extenuación, da miedo pensar que la gente empezase a retirar masivamente el efectivo de los bancos. Todo en economía es efecto dominó y puede que todo se esté descontrolando demasiado.

  3. Esta mañana echando un cafe en el bar de costumbre me ha atendido el camarero tambien de costumbre.Hombre este de la antigua escuela marxista, con jersey a lo marcelino camacho y barbas de la epoca de la transición. Con ese sentido comun que solo se cultiva detrás de una barra de bar me ha dicho una frase que viene al hilo de este articulo «el liberalismo se comió al comunismo, y el liberalismo se ha comido a si mismo». Es cierto. En la ultima decada hemos asistido a un boom economico descontrolado. Los especuladores inmobiliarios se han forrado. Pero junto a ellos las entidades financieras tambien, no olvidemos que detrás de cada piso vendido hay una hipoteca y con ella un lucrativo negocio de intereses y comisiones, y con la seguridad de que el alza del preio de la vivienda garantizaba que si la hipoteca no se pagaba, la subasta de la vivienda daría lugar a mayores plusvalías. La ansiedad por ganar mas ha hecho que se olvidaran medidas de precaucion, pues si el miedo a la recesión te frenaba, tu vecino se llevaba la comisión. Los poderes publicos no han querido tampoco tomar medidas precautorias, al contrario, una economica bollante (aunque ficticia como toda economica especulativa) da votos, permite construir carreteras, superavit en la Seguridad Social, equipamientos municipales, etc, y en con ello poder. Por otro lado lado la defensa de la globalización como modelo de reparto de la riqueza no ha tenido en cuenta que se ha globalizado desde el liberalismo, es decir desde el principio del beneficio, eso ha hecho que se haya globalizado solo el capital productivo mediante la deslocalización de industrias, pero no se ha hecho un esfuerzo mundial en intentar tambien equipara condiciones laborales y sociales a similitud del mundo occidental. No ha habido ninguna causa externa generadora de la crisis, ni siquiera la subida del petroleo como ocurrio en la de los años setenta. Ha sido ya el vertigo del riesgo financiero el que ha precipitado los mercados financieros. Ha pinchado el globo. De momento no hay culpables en la carcel, y casi seguro que ni los habrá. Han sido, hemos sido muchos los culpables, colaboradores o testigos mudos, los que deben, debemos acarrear con la consecuencia de la crisis. Esperemos que cicatricen pronto las heridas, y como detrás están los banqueros, casi seguro que cicatrizaran mas pronto que tarde, ¿pero habremos aprendido?, ¿nos habremos dado cuenta de que la globalización exige medidas economicas y financieras a nivel mundial que controle la voracidad del liberalismo?. En España ¿sabremos que hacer con nuestro problema inmobiliario?.

  4. Completamente de acuerdo con Sebastián Gracia: «medidas de precaución». Eso es lo que hacia, hace y hará falta. Siempre.

    Y al hilo de ello, dudo mucho que «hayamos aprendido»: ¿Alguien en la Administración sabe lo que es la eficiencia y para qué vale? El éxito inmediato se lo traga todo. Al político en general solo le ocupa la coyuntura, el momento. Aunque haya sanas excepciones (¿para qué valieron determinadas medidas impulsadas desde la gestión responsable y eficiente de algún ex-gobernador del Banco de España? ¿Para nada?), el triunfo de trepas y cortesanos en una sociedad necesitada de ideas lo pagamos todos.

    Todos. Sin distinción de credos.

    [Algunos con poner cara de «dolido» ante la Comisión que le investiga ya tienen bastante. Eso sí: de «lo apañado» (por retribuciones e indemnizaciones de escándalo), mejor no hablamos. ¡¿Qué más quieren?!]

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